LOS
CARISMAS DEL ESPÍRITU AL SERVICIO DE LA EVANGELIZACIÓN.
8.-
Intercesión con gran poder.
1.- Evocación
¿Recuerdas cuando
probaste un caldo frío? ¿Hay diferencia con un caldo caliente? Los ingredientes
son los mismos. ¿En donde está la diferencia? Si en el caldo frío y en el caldo
caliente hay los mismos ingredientes, ¿Dónde está diferencia?
¿Quieres interceder? Yo
no. ¿Interceder con poder? Yo no. ¿Interceder con gran poder? Yo sí. ¿Quieres
un caldo frío? Yo no. ¿Quieres un caldo caliente? Yo sí. Lo mismo pasa con la
intercesión; no es lo mismo interceder con poder que con gran poder.
El tema de la presente
enseñanza justamente es éste: Interceder con gran poder. Como estoy seguro de
que sabéis lo que es la intercesión y que, incluso, muchos habréis
participado en alguna intercesión, no me
voy a detener en estos conceptos; solamente lo expondré brevemente para asentar
toda la enseñanza.
2.- ¿Qué es intercesión?
Definamos lo que es
oración de intercesión: Es, sencillamente, pedir en favor de otro. En la
intercesión el que ora busca “no su propio interés, sino el de los demás” (Fl
2, 4) hasta rogar por los que nos hacen mal. (Catecismo de la Iglesia Católica ,
#2635).
Intercesión viene del
latín INTERCEDERE: “INTER” que significa "entre","participar",
"intervenir" y CEDERE que significa "entregarse" "
ceder" "inclinarse a”, o ”pagar
el precio de". Interceder es
tanto, como asumir el sufrimiento ajeno haciéndolo nuestro; en otras palabras,
es ponerse en la piel del otro, y desde ahí, clamar, gritar.
3.-
¿Quién intercede?
Cristo, único mediador
entre Dios y los hombres, es el gran Intercesor. Cristo, como Dios, está junto
al Padre, y como hombre, está junto a nosotros. Esta es la fuerza de su
intercesión. La misma
Palabra nos lo confirma. Leer: Jn 14, 13-14 “Yo me voy al Padre, y todo lo
que me pidáis os lo concederé, a fin de que el Padre sea glorificado en el
Hijo. Os concederé todo lo que me pidáis”.
Cristo nos ha dado otro
Intercesor (Paráclito, Consolador, Abogado): el Espíritu Santo. Jesús, antes de subir al cielo, nos hizo la promesa
de otro intercesor. “La verdad es que os
conviene que yo me vaya. Porque si yo no me voy el Abogado no vendrá a
vosotros; pero si me voy, os lo enviaré”.
(Jn 16, 7)
En Cristo, todos
podemos interceder, especialmente los santos y, entre éstos, la figura
primordial de la Madre de Dios: María. Recordar el pasaje de las bodas de Caná.
¿Quiénes
estamos llamados a la intercesión? Todo cristiano, sin
excepción, al estar incorporados al Cuerpo de Cristo, participamos de su
misión; es decir, somos intercesores en
Cristo. Nuestra intercesión es tanto un derecho como un deber. La intercesión
es lo que más nos identifica con Cristo.
Todos los cristianos somos,
por derecho, intercesores, pero no todos tenemos una llamada especial a la intercesión. Hay
que distinguir, pues, entre lo que es la función y lo que es el carisma de la intercesión. La función la tenemos
todos, el carisma lo tienen algunos. Una manera de entender esto es de la
siguiente forma: No todos los cristianos tienen el carisma de evangelizar, pero
todos tienen la función de dar testimonio de que Jesús está vivo. No todos los
cristianos tienen el carisma de sanación, pero todos tienen la función de
imponer las manos y orar por los enfermos.
Por último digamos: La nueva
evangelización es imposible sin la intercesión. La intercesión es la roca sobre la
que se asienta la evangelización; sin ella, la evangelización se cae, como se
derrumba un edificio sin unos buenos cimientos. “Sin mí nada podéis”. ¿Estamos convencidos? La nueva
evangelización necesita de una intercesión con gran poder.
4.- Teniendo claros
estos conceptos, demos un paso más y entremos en el tema de hoy.
¿Qué
tipo de caldo queremos? ¿Qué tipo de intercesión
necesitamos? Para conseguir una intercesión con gran poder nosotros necesitamos
de unas condiciones especiales, por un lado; y por otro, hay que aprender unos
principios claves para hacer una oración de intercesión con gran poder. Vamos a
verlos.
CONDICIONES
NECESARIAS DE UN INTERCESOR.
Hay ciertas actitudes
en la vida de un intercesor que son necesarias. Estas actitudes las podemos
adquirir o aprender si no las tenemos, o podemos confirmarlas o acrecentarlas
si ya las tenemos en nuestra vida. Antes de seguir, nos hemos preguntado ¿Cuál
será la función principal del intercesor?
Principalmente son
tres, las actitudes en la vida de un intercesor, para lanzarse a interceder con
gran poder.
a)
Adorar.
La función del
intercesor no es interceder sino ADORAR.
“Llega la hora, y ya estamos
en ella, en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en
verdad porque así quiere el Padre que sean los que le adoren” (Jn 4, 23-24).
Dios Padre no busca buenos intercesores, sino que
busca verdaderos adoradores. Dios Padre busca adoradores que luego sean
intercesores.
Adorar es amar. Amar a Dios sobre todas las cosas. Amarlo
con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y todas nuestras fuerzas.
Adorar es "estar con Él". “Jesús designó a 12 a quienes constituyó
apóstoles, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar con poder
para expulsar demonios.” (Mc 3, 14)
Jesús ¿para qué los escogió?
1º) Para estar con ÉL. 2ª Para enviarlos a predicar
con GRAN PODER.
Interceder sin antes adorar -o sea, sin darle y
mostrarle todo nuestro amor- es como si yo fuera a la casa de alguien a quien
“amo” a pedirle que me dé ciertas cosas para llevarme, pero llego y le pido sin
ni siquiera saludarle. "Al Señor, tu
Dios, adorarás, y sólo a Él servirás" (MT 4, 10).
Adorar a Dios, antes de pedirle, muestra una sana
relación con Dios: una relación de amor.
¿Qué busca Jesús?
ADORADORES.
¿Busca intercesores? ¿Busca sacerdotes? ¿Busca a los
siervos de Cristo vivo? ¿Busca servidores de grupos?
NO BUSCA ADORACIÓN.- SINO
BUSCA VERDADEROS ADORADORES EN ESPÍRITU Y EN VERDAD.
Adorar es elegir "la mejor parte" (cf. Lc
10, 38-42).
Nos resulta difícil entender las palabras de Jesús: “Marta, Marta, tu te afanas por muchas
cosas pero una sola es necesaria, y María escogió la mejor parte”. La mejor
parte para Jesús es estar a sus pies; en sentido humano es como perder el
tiempo. Lo que realmente nos está queriendo decir es que nos preocupemos
principalmente de Él y no tanto de sus cosas.
Ser adorador no significa que tenemos que estar todo
el día ante el Santísimo o que tengamos una hora de vela un día determinado. Ser adorador es estar durante todo el día en
la presencia del Señor, es una ACTITUD, UN ESTILO DE VIDA. Estemos donde
estemos debemos tener esa actitud, no quita que quitemos hora del día para
estar con ÉL. Es exactamente lo que tantas veces lo estamos repitiendo: vivir
la oración de contemplación. No podéis imaginar ¡cómo a través de la oración de
contemplación uno experimenta la presencia del Señor!
Además, la oración de contemplación, como estilo de
vida, te ayuda a profundizar en los sentimientos de Jesús, de manera que esos
sentimientos se van imprimiendo en el alma; sentimientos que son imprescindibles en una intercesión con gran
poder. Como una imagen yo lo experimento cuando riego el césped de mi
jardín: si por falta de tiempo es un riego superficial, el agua no llega a las raíces;
por el contrario, si paso tiempo regando, el agua llega a las raíces y cuando
el sol aprieta, el césped se defiende bien. Así mismo lo experimenté cuando,
movido por el Espíritu, un día contemplé la primera parte del Padre Nuestro; a
partir de ese día, cuando rezo el Padre Nuestro, cada palabra me sale de lo más
profundo de mi alma.
b)
Buscar el reino de Dios.
Jesús nos dice:“Busquen primero el Reino de Dios y su
justicia y todo lo demás vendrá por añadidura” (Mt 6, 33).
El Señor es muy claro
en esta Palabra, BUSQUEN las cosas de Dios, y de todo lo demás me encargo yo.
Entonces un intercesor
es primero ADORADOR Y LUEGO BUSCADOR.
Es imposible interceder
sanamente si estamos mal enfocados. Por lo tanto, es importante tener nuestra
mentalidad centrada en Jesús y en lo que Él nos muestra.
Buscar su Reino y lo
que a Él le agrada: Es la actitud de un verdadero intercesor.
Mediante la adoración,
mediante nuestra íntima relación con Dios, nos ponemos ante su trono junto a
Cristo, quien está sentado a la derecha de Dios Padre, y allí buscamos lo que
YA Cristo Jesús tiene para nosotros. En Cristo somos herederos del Reino;
cuando vamos a Él en intercesión buscamos lo que ya Él, por sus méritos, ganó
por nosotros.
c) Interceder es ceder.
Inter-Ceder quiere decir estar entre una parte y otra
para que una de las partes ceda. El intercesor está llamado a ceder “en lugar
del pueblo” para que el Señor ceda.
¿Qué podemos ceder para que el Señor ceda? Hay
distintas formas de ceder:
- Cedemos de nuestro tiempo cuando lo apartamos para
orar.
- Cedemos dinero cuando damos limosna. En el libro de
sirácida nos dice que la limosna es sacrificio de alabanza. La limosna purifica
del pecado y nos libra de la muerte.
- Cedemos comida cuando ayunamos. Jesús dice que hay algunos demonios que son
expulsados con la oración acompañada por el ayuno.
- Cedemos nuestro "bienestar" cuando hacemos
sacrificios.
- Cedemos de nuestro ser cuando ofrecemos nuestros
sufrimientos. Es decir cuando unimos nuestro sufrimiento al de Cristo, como
corredentores.
- El ayuno: Bíblicamente, el ayuno es: un tiempo
separado para meditar y orar sin provisión alguna que satisfaga las necesidades
normales alimenticias. Ayunar es una acción contraria al primer acto pecaminoso
de la humanidad, es decir: el acto de comer el fruto prohibido. Ayunar es
negarse a comer lo que es permitido. El ayuno desarrolla la fe y la vida de
oración.
- La Eucaristía es la mejor intercesión porque es el
memorial del sacrificio de Cristo. Éste es el sacrificio de alabanza grato a
Dios. En la Misa vemos cómo se resumen todas las formas de ceder. No olvidar
que Cristo cedió su vida, entregó su sangre, lo dio todo, se quedó sin nada; el
intercesor tendrá que seguir los mismos pasos para asemejarse a Él.
Desafío: ¿Nos sentimos con todas las condiciones necesarias
para interceder con gran poder? ¿Adoras como prioridad? ¿Buscas la voluntad de
Dios? ¿Eres capaz de ceder para que Dios ceda?
Interceder no es la función principal sino ADORAR.
Jesús, al tentador, le contesta: “Está
escrito. Al Señor adorarás y solo a tu Dios servirás”. Primero: “adorarás”, y después: “servirás”. Primero María y luego
Marta.
PRINCIPIOS CLAVES PARA UNA
INTERCESIÓN CON GRAN PODER.
Repitamos. ¿Quieres interceder? Yo no. ¿Interceder con poder? Yo
no. ¿Interceder con gran poder? Yo sí.
¿Recuerdas cuando probaste un caldo frío? ¿Hay
diferencia con un caldo caliente? Los ingredientes son los mismos. ¿En donde
está la diferencia? Si en el caldo frío y en el caldo caliente hay los mismos
ingredientes, ¿Dónde está diferencia? Lo
mismo pasa con la intercesión; no es lo mismo interceder con poder que con gran
poder.
Necesitamos aprender seis principios claves para hacer
una oración de intercesión con gran poder. Porque sabemos que no basta
interceder, es necesario interceder con gran poder.
Todos los principios empiezan con la letra P para que nos
resulte más fácil recordarlos.
a) Promesa.
Toda intercesión debe estar fundamentada, apoyada en
la Palabra de Dios, en donde encontramos las promesas que Dios nos ha hecho. El
hombre puede prometer pero no es seguro que cumpla su promesa. Dios no es así; si
Dios prometió algo, no cambiará de parecer. Él promete y cumple.
Orar con nuestras palabras es bueno, pero orar con sus
palabras es mejor. Es mucho mejor que oremos con nuestras palabras apoyadas en
sus PROMESAS.
No se trata de recordar a Dios sus promesas (Él tiene
buena memoria para eso), sino que nosotros recordemos sus promesas y las
apropiemos, confiando en Él.
Señor, tu
dijiste que crea yo y se convertirá toda mi familia; pues esa promesa tuya la
estoy esperando. Señor, dijiste que cuando impusiese manos sobre un enfermo se
sanaría, pues aquí estamos esperando esa promesa.
* Pedid y recibiréis.
* Si el Padre alimenta a los
pájaros, qué no hará…
* Buscad el reino de Dios y
todo lo demás se os dará por añadidura.
*“Os aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, e
incluso otras mayores, porque yo me voy al Padre”.
* “Cualquier cosa que pidáis en mi nombre os lo concederé, para que el
Padre sea glorificado en el Hijo”. (Juan 14, 13 y 14).
¿Oras con sus promesas?
b) Puntual.
Hay un refrán que dice: “El
que mucho abarca poco aprieta”. ¿Lo conocemos? ¿Será cierto?
Nuestra intercesión debe ser
por puntos. Por eso se habla de intercesión puntual. La intercesión puntual es
la que trata de un punto a la
vez. Hay mucha oración de intercesión sin fuerza porque es
genérica (se ora por todo y nada específico). Hay oración de intercesión sin
fuerza por ser multi-puntual (se ora por muchos puntos específicos a la misma
vez).
La oración de intercesión
puntual tiene más fuerza porque se ora por un solo punto en específico a la vez
(ejemplo de la lupa que concentra los rayos del Sol para quemar una hoja).
Seamos específicos en lo que
pidamos. Si oro por una persona que está
postrada en cama, pues decírselo al Señor. No limitarse a decirle al Señor,
bendice a esta persona, sino decirle al Señor, sánale de este cáncer que tiene;
Señor tiene problemas de oído, mete tus manos y sánalo.
Los niños son así. Piden lo
que quieren en concreto: papá, quiero una bici.
Hacemos oración y no son
malas pero pueden ser mejor siendo específicas. Señor te pedimos por la
violencia en el mundo, pero es mejor decir, Señor te pido por los que en este
instante estando tramando terrorismo aquí en España; yo no sé quienes son pero
tú si que los conoces.
Te pido Señor por la
conversión de… donde quiera que esté y te pido que su corazón sea tocado de tal
manera que pueda dar testimonio público de que tu estás vivo.
En vez de pedir por los
gobernantes en general, pedir por…; toca su corazón para que te vea a ti y que
su mentalidad sea como la tuya.
El día que aprendamos a ser
puntuales en nuestra intercesión, vamos a ver más maravillas, no por nosotros,
sino por el Señor.
Lc 11, 5-9: “Les dijo también: si uno de vosotros tiene
un amigo y acudiendo a él a medianoche, le dice: 'Amigo, préstame tres panes,
porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle', y
aquél, desde dentro, le responde: 'No me moleste; no puedo levantarme a dártelos',
os aseguro que, si no se levanta a dárselos por ser su amigo, al menos se
levantará por su importunidad, y le dará cuento necesite. Yo os digo, pedid y
se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”.
No pidió panes en general,
ni pidió dos ni cuatro; pidió tres panes.
Jesús nos invita a ser
específicos en nuestra petición ("tres panes"), pues Dios es
específico en su respuesta.
c) Positiva.
Nuestra oración de
intercesión debe ser POSITIVO-CREATIVA. Hay oración de intercesión sin fuerza por
estar envuelta en un ambiente negativo y sin nada de creatividad. Oraciones que
se envuelven en lo malo que está ocurriendo (lo negativo) y ni siquiera se cree
que es posible para Dios obrar un cambio en ello.
No sé si os habrá pasado.
Cuando oramos por una persona que tiene cáncer y éste está avanzado, en nuestro
interior pensamos: “no hay nada que hacer”. Esto es orar en negativo.
En el caso de la oración de
intercesión por alguien, no es lo más recomendable presentar el lado oscuro;
esto no nos ayuda a interceder con una fe positiva-creativa. Si queremos ver a
la persona cambiada, debemos cambiar en oración la imagen mental. Si
intercedemos por un enfermo, visualicémoslo sano; si oramos por un muerto,
visualicémoslo vivo. DEBEMOS PINTAR UN NUEVO CUADRO.
La oración de intercesión
POSITIVO-CREATIVA tiene fuerza porque así estamos confiando en que el Señor es
capaz de cambiar en algo bueno, agradable, positivo, no importa qué situación
negativa sea.
Te pedimos por la sanación
de este hermano y te damos gracias, porque sabemos que tú tienes el poder para sanarlo. El P. Emiliano primero motivaba
a recibir las bendiciones de Dios, después oraba por sanación espiritual y
física, oraba en lenguas y terminaba dando gracias a Dios antes de ver la respuesta. Y a partir
de ahí venia la palabra de conocimiento.
¿Cuál es la oración de Jesús
ante la tumba de Lázaro? “Padre, te doy gracias porque siempre me
escuchas…”
Mc 11, 24: “Por eso os digo: todo cuanto pidáis en
oración, creed que ya habéis recibido y lo obtendréis”.
“Estad plenamente
convencido; cuando oras en mi nombre, Yo voy por delante; Yo hago los
milagros”. Esta fue una enseñanza que un
día el Señor me dio.
d) Perseverante.
Nuestra oración de
intercesión debe ser perseverante. Mucha oración de intercesión no tiene fuerza
porque no es perseverante. Jesús habló de la necesidad de orar siempre y no
desmayar (Lc 18, 1: “Les decía una parábola
para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer” ¿Recordáis
la parábola de la viuda que pide justicia y no para hasta que el juez la
atiende?
En la oración perseverante,
recordemos lo siguiente.
- Dios siempre escucha nuestra oración.
-
Dios siempre atiende nuestra oración cuando pedimos el Espíritu Santo.
- Dios puede tener otros planes cuando
pedimos otras cosas. La oración de Jesús en Getsemaní era perfecta (o ¿no?), pero Dios tenía otros
planes.
- Hay que saber que la oración con gran poder es eficaz; otra
cosa es que nosotros veamos los resultados; no ver los resultados aumenta nuestra
fe y evita la ocasión de que nos vanagloriemos.
Recordemos: intercesión perseverante. Elías no dejó de orar hasta
que la lluvia llegó. Santa Mónica estuvo 30 años orando por su hijo Agustín.
e) Pureza.
Es imprescindible que
nuestra oración de intercesión sea oración hecha con un corazón puro.
La oración de intercesión
perseverante produce corazones puros en la intercesión.
Hay veces en que nuestra
oración de intercesión no tiene pureza de intención. “Y si piden, no lo reciben porque lo piden mal. Pues lo quieren para
gastarlo en sus placeres” (Stgo 4, 3).
A veces nuestros motivos no
son correctos, pedimos mal cuanto lo que nos motiva a orar no sea glorificar a
nuestro Señor. Otras veces el objetivo
de la petición es egoísta, en vez de ser para extensión del Reino. Nos gusta
ver resultados, generalmente para que nos reconozcan.
S. Agustín decía, que a
veces el Señor no nos escucha por alguna de estas razones: 1ª porque lo que pedimos es malo. 2ª porque la
intención es mala; pedimos algo bueno pero con mala intención, para que la
gente nos elogie.. 3ª porque nosotros somos malos.
f) Poder.
Muchas oraciones de
intercesión son infructuosas por la carencia de poder. No debemos temerle a la
palabra “poder”, pues el mismo Jesús antes de ir al cielo nos dijo: “Recibirán PODER, cuando haya venido sobre
ustedes el Espíritu Santo” (He 1, 8).
La diferencia entre una
oración poderosa y una débil es: ¡el Espíritu Santo!, quien nos capacita para
orar con poder porque Él nos da la certeza de que somos hijos de Dios. Él nos
da testimonio de que Dios es nuestro Padre. El Espíritu Santo nos capacita a
orar con poder porque por Él reconocemos que “Jesús es el Señor " y que
todo lo que pedimos en su Nombre será hecho. ¡Aún no nos damos cuenta del poder
que hay en nuestra oración cuando venimos al Padre en el nombre de Jesús!
“En efecto, cualquier
cosa que pidáis en mi nombre os la concederé, para que el Padre sea glorificado
en el Hijo. Os concederé todo lo que pidáis en mi nombre”.
(Juan 14, 13 y 14)
He 4, 31: “Acabada su oración, retembló el lugar donde
estaban reunidos, y todos quedaron llenos del Espíritu Santo y predicaban la
Palabra de Dios con valentía”.
* Esta última P. es la que hace posible las otras 5 P. Sin el
Espíritu Santo no podemos ser perseverantes, no podemos recordar todas las
promesas porque Ël es quien nos las hace recordar. Sin el Espíritu Santo no
podemos purificarnos con su fuego, ni tiene fuerza nuestra oración.
Hay que recordar y tener
siempre presente: la oración con poder es eficaz; otra cosa es que veamos los
resultados.
CONCLUSIÓN.
¿Queremos interceder con
gran poder? Sepamos emplear las 6 “P”. Pero en realidad, ¿sentimos la necesidad de
emplear dichas “P”? Con todo,
necesitamos de estas “P” para orar con eficacia.
DINÁMICA.
Ahora vamos a escribir las
“P” que no usamos en nuestra intercesión;
después, ante Jesús sacramentado, se lo presentaremos y le expresaremos
nuestro deseo de tener la “P ”
o las “P” que necesitamos: perseverancia, pureza, oración puntual, oración
positiva, poder…
ORACIÓN.